Parte de las 12:00h del 10.07.2012 a las 12:00h del 11.07.2012
Posición (Estancia en el puerto de Colombo, Sri Lanka): Latitud 06º 58' N  Longitud 79º 49' E
Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 6.334 (11.401 kilómetros)
Incidencias: La biblioteca del barco se amplia con un nuevo título: "El último desafío", de José Luis de Ugarte, el genial navegante en solitario que nos transportará a los temporales antárticos con su temida ola piramidal. Conocemos a Pali Pali, un taxista que nos lleva a todos lados en su sorprendente furgoneta para 18 plazas. Los trabajos en el barco continuan centrándose en tensar la jarcia firme para la navegación por la segunda parte del Índico.

Los chubascos descargan a cada rato baños de agua que barren la cubierta en apenas diez minutos, hecho meteorológico que aprovecha la tripulación, para realizar la maniobra H&S, el galeón también disfruta de una esperada ducha de agua dulce. Es el monzón y esto es Asia.
Ayer llegamos al puerto de Colombo, capital de Sri Lanka. Atrás dejamos unas jornadas de marejada de través que mecían el barco hasta 30 grados de balance, lo que provoca malestar y mareo en los tripulantes mas novatos. Se produce un gran ventarrón por la aleta de estribor que marcó en la corredera picos de más de diez nudos de velocidad a vela. Sin duda esta ha sido la prueba de fuego para nosotros y el navío, la navegación oceánica que todos ansiábamos.
Sobre el mediodía atracamos en el muelle de Colombo, donde nos esperaban las habituales miradas curiosas, autoridades portuarias y Manolo Murube, el nuevo tripulante que se enrola en esta escala para dirigir la expedición. 


Llamadas de teléfono, conexiones a internet, ponernos al día sobre lo que ha ocurrido en el mundo tras días de navegación...
Tras los trámites oficiales que siguen a la llegada a puerto, papeleo que el capitán Gonzalo y los pilotos Manu y Jaime gestionan eficazmente, Murube descargó un maletón con paquetes que nos enviaban desde España, tras el reparto de paquetes, vimos salir de la maleta un chorizo y un salchichón enormes que nos mandaba Dani "El Pajarete", nuestro biólogo que desembarcó en Sudán para enrolarse en otro proyecto y del que tanto nos acordamos. ¡Gracias Dani!
Después de comer tuvimos la primera visita oficial en nuestra escala en Sri La Una delegación del consulado de España acompañada por un autobús entero de periodistas subían a bordo para conocer el proyecto. Ruegos y preguntas, fotos y entrevistas para televisión y radio corrían de un lado a otro del barco. Fue nuestro primer contacto cercano con las gentes de Sri Lanka y resultaron ser de una amabilidad y educación exquisitas.
Hacia la noche emprendimos la búsqueda de algún sitio para cenar. Cruzamos las calles llenas de charcos y bordeadas de vegetación frondosa, y como no, hicimos una parada en el "seaman´s club", el típico bar de puerto, en este caso con un toque colonial y el exotismo propio del lugar.
Hoy ha amanecido temprano en el galeón, algunos pasamos el día en el barco, otros de turismo por Colombo, y los que hoy tienen el día libre de guardia ha montando una expedición para ir a Hikkaduwa, una paradisiaca playa con olas para surfear.
Desde el sur de la India, saludos a amigos.

Parte de las 12:00h del 09.07.2012 a las 12:00h del 10.07.2012
Meteorología: Viento del W-SW de 15 nudos (27 kilómetros por hora) y mar de fondo con 2 metros de ola en la misma dirección.
Incidencias: Los chuletones a la jardinera del mediodía nos supieron a gloria. El Índico nos brinda un buen día de viento y temperatura.

Estamos en el Octavo día de navegación, hemos entrado en aguas territoriales indias tras cruzar el mar Arábigota mañana sobre esta hora echaremos amarre en el puerto de Colombo, la antigua Ceilán, Sri Lanka, la lágrima de la India.
El Galeón continua con su rutina diaria. Además de los trabajos de a bordo, la lectura es otro de los oficios que ocupa la mayor parte del tiempo en el galeón.
Hace días que no divisamos ningún otro barco en la mar, nos acompañan peces voladores, delfines y algún pájaro despistado de su bandada. 
Nos dirigimos hacia un grupo de nubes oscuras, que desencadena en una tormenta eléctrica que más tarde rompe en un chubasco de apenas media hora, esperábamos este momento como agua de mayo para poder refrescarnos y endulzarnos.  
La mañana amanece nublada, lo que nos permite realizar maniobras de vela en el cambio de guardia. El viento aumenta de fuerza conforme avanza la mañana, por lo que sacamos trinquete, velacho y mayor estabilizando el barco de sus balanceos y para el disfrute de toda la tripulación, con un poco de suerte nos plantamos en Sri Lanka a toda vela.
Me despido por hoy desde algún punto del Océano Índico. Besos y abrazos para todos.

Parte de las 12:00h del 08.07.2012 a las 12:00h del 09.07.2012


Meteorología: Viento del NW de 10 nudos (18 kilómetros por hora) y mar tendida en la misma dirección. 


Incidencias: Durante el atardecer, divisamos por estribor varios relámpagos de una tormenta lejana. La guardia C se caracteriza por sus lecciones de inglés marítimo. La mañana se presenta calurosa; por lo que se instala un toldo frente a la cocina. 


El Galeón se despierta con sus velas desplegadas, avanzando a la vez que las olas que nos vienen impulsando desde popa. 


A media mañana me retiro para preparar un refrigerio para todos, desde que salimos de Salalah me nombraron "la aguadora" oficial del galeón ya que, debido al calor necesitamos el aporte de minerales de nuestros "Tang". Qué recuerdos me trae cuando preparaba estos zumos con mi madre y mis hermanos cuando era una niña. 

Mis compañeros están repartidos por barco, cada uno con su tarea correspondiente, unos recogiendo velas, otros en la sala de máquinas, otros con sus fotos, para capturar cada uno de los instantes de esta hermosa travesía...

El menú de hoy, atún "encebollao" a manos de Manu, atún fresco pescado a bordo, acompañado con unas ricas papas con alioli. Tras la comida nos disponemos a recoger la mayor, ya que el viento ha cesado.

Todos se acicalan antes del desayuno. Manolo me mira mientras se peina, como si yo tuviese un espejo en mi cara, y sin falta de precisión se hace su rallita al lado y se dispone como siempre a confundirme con sus bromas y juegos de frases. Eso sí, antes de ir a afeitarse se marca un cantecito. 


Como siempre, un saludo para todos, a mis padres... os quiero...






Parte de las 12:00h del 07.07.2012 a las 12:00h del 08.07.2012
Metereología: Viento del NW de 15 nudos (27 kilómetros por hora) y mar de viento de la popa y mar tendida de la aleta de estribor.
Incidencias: Una manada de delfines, que nos acompaña en la travesía de la tarde de hoy, interrumpe el silencio de la siesta. Los acostumbrados portazos de las puertas del baño tienen sus horas contadas; Jauma, herramienta en mano, se dispone a arreglar los pestillos. El lento y pronunciado balanceo del barco en el Índico nos invita a bailar con él, aunque algunos lo hagan como un pato.
 Ayer fue un día de cambios horarios; cambiamos de nuevo la hora del barco, signo inequívoco de que avanzamos a nuestro destino. Actualmente nuestra hora es UTC+6, lo que quiere decir que vamos 4 horas por delante respecto a España. También tocó rotación de los turnos de guardia, por lo que todos tuvimos una hora y veinte minutos más de turnos de trabajo.
Ayer empezamos a tener vientos favorables por la aleta, que aunque no eran de gran intensidad, nos permitieron maniobrar con nuestras velas. En primer lugar se izó la verga de la trinqueta y fue desplegada ésta. Y luego se hizo lo mismo con la mayor. Para izar la verga de mayor (unos 1600 kilogramos aproximadamente), fueron necesarios: 3 hombres para driza de babor y otros 3 para la de estribor, 4 hombres para los amantillos, 2 para las amuras y 2 con los brioles. En total, catorce hombres, sería curioso saber cuántos utilizaban en la época...
Me despido hasta mañana, un saludo a todos desde el océano Índico.

Parte de las 12:00h del 06.07.2012 a las 12:00h del 05.07.2012
Incidencias: Tras un buen baño en el Índico, el capitán permite una ducha con agua dulce por tripulante. Otro grillo, esta vez omaní, se nos cuela a bordo; las noches vuelven a chirriar. Anoche intentamos sintonizar RNE Exterior para escuchar la última jornada de la Liga de fútbol; al final nos enteramos vía internet (ya que todavía tenemos una leve cobertura al estar próximos a la costa) de que el Barcelona ha ganado el campeonato, el Xerez bajó a Segunda División, y que el Betis todavía puede ascender a Primera.

Amanece nuestro sexto día en Salalah. Nuestro vecino de atraque, un enorme carguero de bandera maltesa, que se ha pasado la noche cargando piedras con unas descomunales grúas, lo que produce una cantidad de polvo que, con el aire, se va depositando por todas partes. Por supuesto el Galeón es víctima también de esta especie de tormenta de arena.
Aún medio dormidos comprobamos que el galeón parece como maquillado para una película de terror, todo polvoriento y ceniciento. Antes que el calor apriete, el capitán nos anuncia lo que todos sabíamos y esperábamos: abandonamos el atraque en el puerto de Salalah. En la espera para salir definitivamente del puerto, la tripulación está dando boqueadas como peces fuera del agua debido al calor, de modo que el capitán da permiso para el primer baño en el mar. Todo un acontecimiento.
Entre Perico Garrido, Curro Marchena y quien os escribe preparamos la guindola para que subir a la escala tras el chapuzón resulte más fácil y seguro. Curro es el primero en zambullirse en las cálidas y transparentes aguas del Índico, se lanza de cabeza con un estilo tan depurado que arranca vítores y aplausos de quienes esperamos en fila nuestro turno.
Seguidamente, como los "lemings" que se precipitan por los barrancos al mar sin pensar mucho, guiados por su instinto, así uno a uno nos dejamos caer al mar desde la cubierta guiados también por nuestro instinto, en este caso de supervivencia. Tanto calor no puede ser bueno.
Estando mojados y frescos escuchamos la campana, los tres inconfundibles toques con los que Manuel el cocinero nos anuncia que la comida está lista. Seguimos  tirando de los túnidos que capturamos en el mar Rojo, hoy marmitako. Antes degustamos una lata de Cruzcampo helada con un poco de mojama de tiburón omaní..., la cerveza mucho mejor que la mojama que tiene un sabor fuerte a amoniaco.
Tras dar buena cuenta del exquisito guiso, llega el momento de volver a los trabajos que quedaron pendientes en la mañana. Los ingenieros y carpinteros siguen instalando los equipos de aire acondicionado que esperamos hagan del sollado un lugar más confortable para soportar las temperaturas que han de seguir subiendo conforme naveguemos en dirección sur. Fernando Barranco y Guti continúan haciendo costuras en los cabos que sujetan los cañones en la cubierta artillería. Otro grupo se encarga de comenzar las labores de baldeo, esta vez mucho más meticulosas debido al polvo que lo cubre todo; el condenado se ha metido por cada rincón y cuesta lo suyo sacarlo. Héctor González se sube a las cofas manguera en mano para retirar la suciedad que también ha quedado allá arriba. Vergas y velas son regadas a conciencia, mientras, abajo los que limpiamos las cubiertas queremos pensar que el agua que nos cae encima es producto de una inesperada lluvia, de hecho algún despistado que sale del sollado pregunta “¿cómo llueve estando soleado?”.
La noche nos sorprende aún baldeando, ya no se ve mucho pero intuimos que aún quedan muchos litros que verter para devolver al Galeón el aspecto que merece. Hoy al alba, nada más levantarnos, comenzamos a baldear de nuevo, el polvo parece que va desapareciendo por fin. Héctor y yo nos pertrechamos de arneses y grasa de camello de Sudán para embadurnar los retales de cuero que recubren vergas, tapan tensores de obenques o protegen la madera del roce de los cabos. Un trabajo que hay que realizar periódicamente para que los cueros aguanten y no se cuarteen y se rompan.
Manuel el cocinero echa la caña temprano y rápidamente saca un pez tambor que ha presentado batalla para no abandonar su elemento. Pero el pez ahora pescado no resiste el buen hacer de Manolo que con un movimiento rápido y experto le desengancha el anzuelo y lo mete en el cubo. Un poco más tarde pica un pequeño tiburón. Cuando está a la altura de la regala, en el último momento se contorsiona, se revuelve y se suelta volviendo de nuevo al agua. Por lo visto estas criaturas al tener dientes, muerden con fuerza el sedal y son capaces de romperlos. Menos mal que tenían descongelándose unos cuantos chocos para guisarlos con patatas...
Frente a las costas del Sultanato de Omán les mando un saludo de parte de toda la tripulación del Galeón, que se encuentra bien aunque ardiendo en deseos de seguir navegando hacia Sri-Lanka. La moral está bien alta, como siempre.
Muchos besos para mi familia, os quiero y extraño. Nos vemos pronto

Parte de las 12:00h del 05.07.2012 a las 12:00h del 04.07.2012
Posición: Latitud 19º N  Longitud 37º 47,7' E
Millas recorridas desde la salida de Port Sudán a las 07:30 hasta las 12 horas: 51 (91,8 kilómetros).
Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 3.719 (6.694 kilómetros)
Meteorología: Viento del N de 10 nudos (18 kilómetros por hora) y mar del N-NE con olas de metro y medio.
Distancia al puerto de destino (Sri Lanka): 2.726 millas (4.906 kilómetros)
Incidencias: Carrera de carricoches-taxi hasta la llegada al puerto en la noche de despedida. Vuelve la rutina a bordo: maniobras de velas y guardias de trabajos en cubierta. A partir de ahora dos grandes ventiladores harán las noches en el sollado más frescas.
Noche de despedidas
Hoy hemos madrugado, a las seis de la mañana salíamos a cubierta habiendo aprovechado las pocas horas de sueño que quedaron tras la noche de despedidas. Atrás dejamos los aires cálidos de la tierra africana, sonrisas de chilaba y miradas blancas que nos han acompañado en cada rincón de esta pequeña ciudad portuaria y que hoy se despedían con esa misma fijación que mostraron al ver el Galeón entrando por la bocana del puerto.
Día, el de ayer, que muchos de los tripulantes aprovecharon para llenar sus armarios con todo tipo de caprichos para la despensa personal que cada uno tiene tras su armario. Visitas al mercado mejorando tácticas del regateo y siempre rascándose los bolsillos para que no quede ninguna moneda por ahí condenada a los fondos del cajón. El mismo Galeón tampoco perdió la oportunidad de rellenar su gambuza y recolectar verduras y frutas para su "huerta" de bodega.
Hoy se respiran otros aires a bordo del Galeón, los pájaros ya no tendrán nombre, la cofa del trinquete se despluma y el nido que nuestro Dani "El Pajarete" dejó en nosotros tardará mucho en esfumarse. Desde aquí te deseamos los mejores aires portantes para tu nueva singladura. Joaquín e Ignacio,  también han tenido que cambiar su rumbo pero esto queda como un breve paréntesis para cumplir con obligaciones. Esperamos que pronto vuelvan a disfrutar de su copita de Jerez en el Ángelus de popa.
Con un marmitaco de alistados esperándonos para la comida y recuerdos de Sudán con nubes de moscas rondando por el sollao me despido con saludos para todos los que esperan cada día leer esta crónica, en especial a mis tías y a mi abuela.
Buenos vientos

Parte de las 12:00h del 04.07.2012 a las 12:00h del 03.07.2012
Posición: Port Sudan (Sudán) Latitud 19∫ 36,3' N Longitud 37∫ 14' E
Millas recorridas desde las 12 horas de ayer hasta la llegada a Port Sudan: 137 (246 kilómetros).
Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 3.668 (6.602 kilómetros)
Incidencias: Nos reencontramos con las moscas, esta vez de Sudán. El muelle de atraque resulta ser comercial, y está a unos 45 minutos andando de la ciudad. Algunos compañeros retoman la pesca en tierra y los baños en la playa de agua cristalina. El calor inunda todo en tierra firme.
Maniobra de zodiac
La voz fuerte y seca acalla el escaso rumor que pulula en la cubierta, y casi mecánicamente me encuentro con el cabo de proa entre las manos a la espera de los primeros jalones que icen el bote por encima de la regala hasta el mar. Sudán se nos despliega más iluminada de lo previsto a la espera de hacerse firme a nuestro barco. La curiosidad y un amable recibimiento se adueña de los sudaneses.
Un atraque tranquilo, solo aderezado con un par de olas que refrescan mi puesto de hombre zodiac, acompañado de Alfonso "Croqueta" y un ocasional Miguel "Pigafetta", dejan atrás una travesía en un mar que es el mío, el Rojo, de rica pesca, tardes cálidas, placton como estrellas y estrellas como soles. Atrás quedó cortar África por Suez, Israel y su férreo control militar y el Mediterráneo, un Mediterráneo que llega hasta los míos, y que sin saberlo ellos, los une conmigo.
Por eso muchos besos y abrazos, amigos y familia.